Archivos de Diciembre, 2011


Diario de un Pediatra Aguerrido

Diciembre 9, 2011 | Escrito por Antonio | Comentarios desactivados

Una señora joven, junto con su marido, también joven, acompañan a un niño pequeño de 2 años, a urgencias. A esta familia, la voz de la experiencia está representada por la abuela, que también se ha unido al grupo.

- Buenos días, doctor.

-Buenos días.

Inmediatamente, porque urgencias es lo que tiene, entramos en materia.

-¿Qué le pasa al niño?

La madre, muy preocupada, se acomoda en el sillón para contarme su angustia.

-El niño tiene 34,5ºC de temperatura.

Mientras, el chaval jugaba por la habitación como si el mal de azogue lo hubiera atrapado.

-¿Cuánto? -pregunto mosqueado.

-34,5ºC, doctor, medido de manera repetida. Estamos muy preocupados -dice la madre con cara de sufrimiento.

-¡Eso no puede ser! -respondo convencido.

Mire usted -dice la abuela que sale en ayuda de la madre-. Lo hemos medido muchas veces y siempre da el mismo resultado.

-Pero, ¿estará mal el termómetro? -digo suspicaz.

-No, porque nos lo ponemos nosotros y la temperatura es la correcta -remata la señora.

Todos los ojos están posados en mí, esperando una respuesta a tan extraño fenómeno.

- Pongan el niño en la camilla, que voy a tomar la temperatura rectal.

-¿En el recto? -me preguntan.

-Debemos medir la temperatura en el interior del cuerpo, que es la real, porque ¿dónde la miden ustedes?

-En la axila.

-Pero, ¿no estará sudando el niño cuando la miden?

El padre, que hasta ahora había permanecido callado, se acerca a la mesa y me dice con gesto exagerado:

- ¿Que si suda?, ¡no puede usted imaginarse cómo suda el niño!

-Entonces -digo afianzándome en mi posición y asiento- esa es la causa de la bajada de la temperatura, porque ahora -añado mirando al niño que, como si de un cohete se tratara, corre por la consulta sin dejar de probar el sabor de cada cosa que cae en su mano- parece estar bien.

-Sí -dice la madre-, es que esa bajada de temperatura sólo la tiene durante la noche. Durante el día, está bien y su temperatura es normal.

Me termino de levantar del asiento, agarro al niño, antes de que se me escape y le tomo la temperatura: 36,5ºC axilar. Le bajo el pañal: 37,4º rectal. Echo un vistazo somero y el chico reluce rosado por las carreras y lleno de energía.

Lo pongo de nuevo en el suelo y me dirijo a todos los presentes.

-Y si suda tanto, ¿no lo abrigaran mucho, no?

El padre, se activa de nuevo.

-Mire usted. La madre, durante la noche, le pone: la ropa interior, un pijama de franela, lo mete en un saco de dormir y encima le echa un edredón de plumas.

Me siento, para no caer, y exclamo:

-¡Madre de Dios!

Y añade la madre:

-Y claro, le tomo la temperatura, y como está en 34,5ºC, le pongo otra manta encima…

Real como la vida misma…